Que reine la Paz, el Amor, la Fe' y la Esperanza

11/12/10

Dichosos...



Dichosos los que lloran,
porque serán consolados
Mateo 5:4

Llorar es  lo primero que hacemos todos los seres humanos tan pronto salimos del vientre de nuestras madres. El llanto es una emoción incontrolable que nos desahoga. Se puede hasta llorar de alegría aunque lo más común es que se llore por un fuerte dolor o a causa de una profunda tristeza.
Es bueno llorar. Cuando llegamos al punto de tener que desahogar nuestro dolor mediante el llanto,  es bueno también  tener un brazo amigo sobre nuestros hombros que nos consuele y nos devuelva la tranquilidad y el equilibrio que tanto ansiamos.
El Espíritu Santo de Dios cumple esa función vital en nuestras vidas.  Él es el Consolador que vino al mundo a devolvernos la paz y el contentamiento. Él nos guía a la aceptación de todo lo que nos sucede aun cuando parezca ser no conveniente. Recordemos que para los que amamos a Dios, todas las cosas han sido dispuestas para nuestro bien.
Si estás en una situación en la cual las lágrimas humedecen con mucha frecuencia tus ojos, recuerda que el Espíritu de Dios quiere consolarte. Acude a él. La dicha que sólo Dios puede conceder será para ti. Serás en verdad  una persona dichosa.

el Señor los espera, para tenerles piedad;
por eso se levanta para mostrarles compasión.
Porque el Señor es un Dios de justicia.
¡Dichosos todos los que en él esperan!
Isaías 30:18

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